A mi hermano

Por qué se van tan pronto aquellos que tanto amamos como mi hermano. Dejó un gran vacío en el corazón mío, de mis padres, y mis hermanos. Todos nos unimos aquel día de tu entierro a llorar tu partida. Los vecinos estaban desconsolados mientras de la casa salíamos a tu nueva morada.

Se quedaron incompletas las metas que un día todos forjamos mientras comíamos reunidos en la mesa durante la cena. Tus planes, tu futuro y tus sueños se realizarán en la presencia de quien te escogió desde el principio de la creación.

Aquel caballo también sintió tu partida y un día se tiró de lo alto del solar a la carretera como si quisiera volar contigo al lugar donde te llevo tu destino.

Sentimos tu ausencia cuando las historietas de niños contamos y no estás para relatar lo que se nos ha olvidado, pues éramos más chicos que tú.

Recuerdos de cuando salíamos de casería bajando por el cercado dónde está la quebrada ya son cosas que quedaron en el pasado pero jamás olvidados.

Del palo de maricao y aquel columpio dónde nos mecías solo queda el recuerdo. Fueron momentos de risas y griterías que atesoramos en nuestro corazón.

Ya no podremos celebrar contigo tus cumpleaños porque apenas a los veinte años el Señor te llevó a su regazo. No sentimos celos de ti porque sabemos que un día en el mismo lugar todos nos vamos a reunir. Volveremos a ser la familia unida y feliz como cuando todavía estabas con nosotros.

En mi memoria queda viva la imagen de aquel joven con apariencia de luchador. En ti nunca se miró que aquella condición te provocaba cansancio y frustración. No se miraba en ti reseña de que alguna enfermedad se había hecho dueña de tu cuerpo. Que bueno recordarte de esa manera.

No podremos celebrar contigo tu boda vistiendo las mejores galas. Tampoco pudiste usar el pantalón blanco aquel día, en la boda de la vecina, dónde todos lloraron tu partida. Ese sábado una nube cubrió el barrio. Ese día le recordará a la vecina no solo la fecha de su aniversario pero también de tu partida.

A penas me enteré de que esa mañana ella y su hermana, mi mejor amiga, te preguntaron si estarías presente y le gritaste “claro que si allí estaré”, eso no se les ha borrado de la mente.

Algunos amigos con los que creciste también se marcharon a acompañarte. Ya no estás solo, también están contigo ahora nuestros otros hermanos, tu abuela, tu papá, tu madre, algunos primos, tíos y nuestro amado sobrino. Dile a ellos que también los amamos y los recordamos.

Entre los que quedamos apenas mencionamos tu nombre en las conversaciones por miedo a sufrir. Recientemente a una de las hermanas se le escapó de repente, solo una vez bastó y cambiamos la conversación. Ya ves, aunque hayan pasado más de cuarenta años todavía no encontramos como reponernos de tu partida.

Nadie remplazará el vacío que dejaste en el Barrio. No te dio el tiempo para llegar a los Estados como lo soñabas, pero sabemos que nada se compara con la gran ciudad que te esperaba.

Fue un sábado gris el día que en los brazos de quien te engendró tomaste el último suspiro. La casa se llenó de lágrimas y desconsuelo. Sufrieron todos los que te conocían.

Suelo mirar tu retrato para que tu imagen siga viva en mí, pero tu voz ya se escapa de mi memoria, aunque trate de recordarla con todas mis ganas.

No podemos contar juntos las historias de niños traviesos que jugaban en la quebrada o en las talas, pero en nuestra mente sigue intacto el recuerdo de aquel hermano que ya no está con nosotros.

Vivimos con la esperanza de un día volverte a ver. Amamos tu recuerdo querido hermano. Hasta siempre.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s