Remordimientos

¡Es Tiempo de Sananidad!

A menudo pienso en los viejos tiempos y en los días que recuerdo con remordimiento. Las personas que te rodean y las que no ves a menudo pueden tener una idea sobre ti algo alejada de la verdad. Te encuentran fuerte porque conocen tu historia. Todavía estás de pie y así se prueban las personas fuertes. Al menos según ellos. No tenías más remedio que seguir adelante. Lograste casi todo lo que soñaste. Eso es genial, pero no es la imagen total de quién eres y los remordimientos que llevas en lo más profundo de tu corazón.

Hemos creado una fachada de la vida que queremos que todos vean, aunque a puerta cerrada nos quitamos la máscara. (Muy parecido a la realidad de estos días). En nuestra recámara permitimos que el verdadero yo se levante. Hace sentido. No queremos piedad ni murmuraciones.

Ponemos nuestra mejor sonrisa en el trabajo, frente a los amigos e incluso en la iglesia. A nadie le importa tu historia. ¿Por qué la has de contar? Esa es nuestra mentalidad y en muchos casos tenemos razón. Muy pocas personas tienen tiempo para escuchar lo que necesitas decir. Cuando te preguntan por la mañana que como estás, es solo un saludo, continúa y contéstales que estás bien. No hay tiempo para sentarse y charlar sobre tu situación, tu drama o tus necesidades personales.

¿Por qué me encuentro escribiendo sobre cosas que sucedieron hace mucho tiempo? Creo que algunos de esos recuerdos se manifestaron en mí como resentimientos hasta hace poco. ¡Gracias al Señor!

Al pensar y reflexionar sobre las razones y las raíces de muchos de mis problemas, aprendí que es demasiado común para muchos de nosotros. Me arrepiento de no haber llevado a mi padre a recibir el correo sin quejarme, no comprender a mi madre cuando le faltaba tiempo para mí. Ella estaba ocupada y no pude verlo hasta que críe a mis propios hijos. Un niño tiene una infinidad de tiempo libre. No lo notas entonces, pero tampoco tuviste tiempo para tus padres. Querías que se cumplieran tus necesidades. Sí, eras egoísta cuando eras joven.

¿Cómo cambiaste cuando criaste a tus hijos? Quizás no fuimos tan diferentes de nuestros padres. Demasiado ocupado, demasiado preocupado por las responsabilidades. Un poco egoísta con nuestro tiempo libre. Yo necesitaba hacer mis propias cosas; cocinar, limpiar, hacer manualidades y estar en la iglesia todos los domingos. Llevé a los niños a acampar, pescamos, disfrutamos de las vacaciones y muchas otras cosas. No tenía tanto trabajo como mis padres ni trabajaba en la granja. Aun así, el tiempo nunca parecía ser suficiente para satisfacer las solicitudes de mis niños.

Ojalá hubiera dejado a un lado mis quehaceres y hubiera pasado más tiempo abrazándolos y jugando. Ahora son adultos, con familias y carreras propias. Somos cercanos, compartimos y nos amamos. Sin duda, todo es como debe ser, pero a veces desearía poder hacerlo todo de nuevo y cambiar algunos detalles.

Me encuentro diciéndoles que presten atención a las necesidades de sus hijos. Me temo que se arrepentirán de haber perdido un tiempo precioso con ellos como me pasó a mí. Tuve el coraje para pedirles que me perdonaran si alguna vez me faltó mostrarles amor o afecto. Tú estás bien, dicen con una sonrisa.

Estos días soy intencional en la forma en que interactúo con ellos y encuentro formas de darles afecto y el preciado tiempo. Tal vez pueda recuperar parte de las oportunidades que perdí cuando era más joven y estaba ansiosa por lograr mis metas personales, aspiraciones y cosas que quería aprender.

Escribir sobre mis sentimientos me ha permitido llorar, pensar, evaluar y comprender un poco mejor esos sentimientos. Es una gran catarsis, te lo recomiendo. Necesito perdonarme a mí misma de una vez, debo entender por qué cometí algunos errores. La juventud, la inmadurez y la falta de tiempo juegan factores cruciales. Necesito también comprender y perdonar a los demás. No puedo cambiar el pasado, pero puedo enmendar el presente y planear un gran futuro.

Todos cometimos errores y los volveremos a cometer. Es la vida y no es perfecta. Estamos sujetos a fallar en cualquier momento. No seas tan duro contigo mismo. Sé la mejor versión de ti y no dejes que tus errores pasados se conviertan en remordimientos.

Pedir perdón a alguien no significa que lo obtendrás. Haces tu debida diligencia y dejas que el tiempo traiga la reconciliación, si es posible. Haz que tu corazón esté bien contigo y con Dios. Vivir con remordimientos es debilitante y contraproducente.

Expresa quién eres y muestra tus sentimientos. No guardes tus cumplidos, tus palabras de aliento o tus expresiones de amor. Si lo haces, es posible que pierdas una oportunidad preciosa y única. Lo digo por experiencia propia. Me tomó mucho tiempo perdonarme por ello.

Te deseo que seas bendecido y que vivas libre de remordimientos.

Los bendigo hijos míos.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s