Zip it, Lock It, Put it in your pocket!

Good friends don’t tell your story to others; they are gatekeepers to your heart. No one will bribe or persuade them to stab you in the back. They have fiercely defended your honor with all they can. Respect their trust, loyalty and return the favor. If you are ever in their position regarding their secrets, remember to zip it, lock it, and put it in your pocket, just like they have done it for you in the past.

YOU ARE VALUABLE

How sad is having a lack of confidence? It makes us vulnerable to ill-intentioned people. I understand many of us to have reasons to feel less than, but know this: “YOU ARE MORE THAN ENOUGH, YOU ARE WORTH IT, YOU WILL SUCCEED, YOU ARE EQUIPPED, PREPARED, AND ABlE TO CONQUER YOUR FEARS.” Receive it!

How do you pick up the pieces?

Watching the bachelorette (don’t judge) I, realize that it is not easy to mend a broken heart. Where do you find the broken pieces if you don’t know where to start? Those missing parts of our hearts got scattered in the places where we said our goodbyes.

Will they be in the mountains or maybe in the valleys of your homeland? Some fragments may be in a nation you visited only once. If only you could follow the trail of tears, the journey would not be so hard. What if you don’t find all the pieces, or if they are no longer intact?

Your heart will never be as complete as before someone crushed the feelings you held inside. What would happen then? Would a broken heart love with the same strength and trust? Or your feelings will now be subpart. Some are incapable of giving you what they never had. Those feelings of selflessness and true love are strange to some.

How can they measure unconditional love when they don’t have a reference to start? We all want to love without reservation and would like to express our most sincere feelings without holding back. Some cannot help hurting you. They are not responsible, do not blame them is just that their heart is no longer whole.

YOU LEFT WITHOUT SAYING GOODBYE AGAIN

It was at 11:29 pm on New Year’s Eve; our aunt messaged me to say you were gone. She finally found out. It was many phone call and messages from all over the country and Puerto Rico.

I am heartbroken and could not stop crying on New Year’s Day. I do not know where to start or how to make this letter make sense. I lose the trend of thoughts when I stop writing to wipe the tears from my eyes. You will never know I was asking for you for the past year.

No one seemed to know much of your life since you left our home. It was not the best time in our life when you left without saying goodbye. Very contrary to your arrival when we went to pick you up at the airport.

It took time to healed from the way things went down in my town. We loved having you around. Believe me, please. The vacation we took together to Universal Studios was great. Remember? My little five-year-old jumped in the pool. I am so glad you knew how to swim. Sorry about your wet cigarettes.

We built a small business and had many plans for you to thrive and stay with us. The dreams do not come together often. I understand it now. I wanted to get ahold of you to tell you how much I care about you and how sorry I am. I did not know where to call you, and I don’t remember you reaching out.

Did you ever forgive me? I hope you did. I can not tell you face to face, not even over the phone. Oh! It hurts so much. I finally talked to your sister, my dear cousin. No one knew you had died a month ago. We all were speechless, sad, confused, and a little angry. No one told this side of the family. How can I send this message to the universe? You had a great mind. Can you place an idea on how to reach you in my head?

I AM SO SORRY, JUNIOR! I AM SO SAD. I LOVE YOU SO MUCH. YOU WERE SPECIAL. YOU ARE LOVED BY ALL OF US. DO YOU HEAR ME? I HATE COVID. I HATE LOSING YOU.

I am screaming to the universe. I want you to know these things. Did I wait too long? I know you had pain and trust issues in your heart. I do not know who put them there but know that we, The García family loved you. You are our blood. You were not different than any on this side of the family. We all have our insecurities. You just wore them all in your heart.

Please, help me to stop crying. I can not finish what I needed to say to you today. I know there is more in my heart I need to break for tonight. I need to sleep. My eyes got swollen after crying so much. I will tell you more when I can think better. Today it is just hard. Tell my aunt, your mom, and my other aunts that we love them too. Tell Abuela and Abuelo we miss them; if you happen to see my father, brother, sister, and the rest of the family, hello from us. We think and love all of them, and now we miss YOU.

Un 6 de diciembre

Cada año cuando celebramos el cumpleaños de nuestro hijo más pequeño nos acordamos de tu partida. Lloramos de tristeza pensando en ti y nos regocijamos de su vida. Recuerdo que lo amaste como si fuera tu propio nieto. Es que la misma sangre no fue necesaria cuando el amor sobraba.

Gracias por las palabras que sobre mi hijo dejaste en esta tierra, (Él es chiquito pero fuerte. Él no se caerá. Déjenlo que corra que sus piernas lo sostendrán). Las palabras son vida y siempre muy efectivas.

Hoy él ha logrado sueños que ha todos nos hacen orgullosos. Gracias por las declaraciones sobre su futuro. Aunque en aquel momento de seguro no lo pensaste. Para el en este mundo incierto dejaste bendiciones que lo acompañan donde quiera que él vaya.

Tú te sentirías orgulloso de ver sus logros. El hoy tiene una familia y te ha dado dos bisnietos. Me parece verte jugar con ellos como lo hiciste con él y su hermano mayor. ¡Como te recordamos!

Celebramos su cumpleaños y recordamos el día de tu partida. Te extrañamos siempre padre querido. Regocíjate con nosotros mientras nos esperas en la otra vida.

Dolor de Amor

Sentimiento desgarrador que despedaza tus entrañas sin que puedas hacer nada. Llegó cuando menos lo esperabas sin anunciarse y sin invitación. Enloquece al más valiente con pensamientos incoherentes mientras buscan en su mente entender porque se fue aquel amor infiel.

Tu escondido entre las sombras miras los transeúntes pasar sin que puedan percatarse como te retuerce el dolor que dejó esa desilusión. Tu espíritu vaga por la ciudad que te vio nacer mientras recorres las calles hasta llegar a la plaza donde se juraron amor eterno. A lo lejos se oyen voces y risas. No entiendes como siguen su vida cotidiana cuando tú estás muriendo por dentro.

Es una Navidad sombría. Suenan las melodías en el centro comercial que hablan de la soledad que hoy te hace llorar. La embriaguez en tu mirada muestra la esperanza de reencontrase con la imagen que está grabada en su interior. ¿Dónde se esconde la ilusión de aquel amor que rompió tu corazón?

No prestas atención a los peligros de las vías cuando caminas como fantasma al que no le importa dejar este mundo y desaparecer por completo. Pedir ayuda es imposible cuando faltan palabras para describir este sentimiento hasta ahora desconocido. En tu semblante se refleja lo que llevas por dentro, no hay manera de ocultar tus sentimientos.

Ninguno se acerca para darte consuelo por miedo a fracasar en el intento. No hay dolor que se pueda comparar, ni siquiera alguno es igual. Tú te agarras a la esperanza. Aun cuando aquel amor no regrese lograrás dejar pasar el tiempo y sanar. Las cicatrices, aunque no sean visibles te recordarán el tiempo que viviste el peor de los tormentos.

Estebania

Ella no era cualquier muchacha de barrio. Su altura y su postura la destacaban a lo lejos. Solía bajar hasta mi casa todas las tardes para tomarse un café con mi madre. Le gustaba vestir una bata corta que mostraba sus piernas hermosas. Ella la llamaba la bata loca. Traía en el bolsillo su perrito chihuahua bien guardado para que no lo vieran los otros perros cuando bajaba la jalda.

Mi madre y ella tenían la costumbre de compartir un cigarrillo “Parliament”, símbolo de la amistad estrecha que compartían. Los días que ni se encontraban una o la otra dejaba media golilla para que quien la encontrara la terminara. Cosas de amigas que contaban con una diferencia de edad que no les importaba ni hacía diferencia en su relación estrecha.

Siempre me pedía que le hiciera las uñas, aunque yo era mucho más chica. Esta amistad fue desde mi niñez hasta que un día ella partió a mejor vida. De mi madre la mejor amiga, a ella le contaba las aventuras y todas sus travesuras que yo no entendía en esa época.

Le pidió a mi mamá que si ella se iba primero le arreglara el esmalte con el estilo francés que me gustaba, así lo hizo mi mamá en su honor cuando de repente ella partió para nunca más volver dejándolos a todos en un profundo dolor. Yo siempre tuve presente que si quería salir con el grupo de las chicas del barrio ella era la única que me llevaría. De esas salidas todavía guardo una foto donde solo tenía once años. Aquí les dejo una copia.

Siempre se ocupaba de cuidarme no sin antes amonestarme a que me quedara callada, y no contara nada que pasara en esos paseos. No quería que le fuera con el cuento a mis padres si mis hermanas andaban de enamoramientos. Ahora que recuerdo estás cosas me da gracias y sobre todo siento mucho agradecimiento.

Ella era secretaria en una oficina de abogado en el pueblo de San Lorenzo. De ahí aprendí a amar la taquigrafía pues siempre me dejaba jugar con la antigua maquinilla. Alguna vez también logré desempeñar la profesión que me recordaba aquellos tiempos.

Recuerdo que llegó a trabajar en el hospital viejo como ayudante de enfermera. Qué bueno que ahí también pude contar con su amor cuando a mi hermana se le ocurrió que jugáramos a las enfermeras, solo que yo era la enferma. Aunque las dos nos vimos mal porque ella también tomó medicamento. Por poco este cuento no llegó a hacerles porque casi no salgo de aquel incidente.

De adulta también tuve la fortuna de trabajar a su lado cuando por cosas de la vida me encontraba en el extranjero. Ella ya vivía en Norwalk, Connecticut y cuando yo llegué para mi sorpresa me tocó trabajar no solo en la misma fábrica pero también en su mesa.

La Swank fue el epicentro de aquel nuevo encuentro, pero yo duré allí solo tres meses. Me fui de nuevo a la Isla, pero mantuvimos comunicación y los regalos a los que desde niña me había acostumbrado no se hacían esperar.

Esta era una mujer sin igual de tono y mirada firme. A nadie se le ocurría quererla enredar porque ella era sabia y muy decidida. Todavía sale en mis sueños. Debe ser el anhelo de volverla a ver algún día.

Aquí les dejo unos recuerdos que todavía guardo de ella, mi querida amiga, mi guía, mi hermana.

LOS PINOS DE SHIRLY

Una joven llena de determinación decidida a hacerse de un nombre poco después de llegar a este país que hizo su hogar. La vida en la Isla no era propicia para las oportunidades que necesitaba para tener éxito. El último huracán devastó nuestro terruño y, con terremotos todos los días no era el mejor lugar para construir un refugio para sus dos hijos adolescentes. Pensó que era más seguro para ellos, sin saber que pronto los dejaría huérfanos.

Ella y su esposo llegaron a la ciudad y comenzaron a trabajar largas horas mientras buscaban tiempo para explorar los alrededores en familia. Un día por recomendación de un cliente anterior me llamó con los deseos de su corazón. Me gustaría comprar una casa, dijo. ¿Puede guiarnos a través del proceso con el más mínimo estrés? Me emocionó conocerlos. A través de esa transacción desarrollamos una amistad que duró hasta el final de sus días.

La ayudé a encontrar un contratista para expandir su nuevo hogar. Él se dio cuenta de que ella no se veía bien de salud y la animó a llamarme. Me llamó enseguida. Recuerdo sus lágrimas cuando llegué a su lado. Me explicó lo que los médicos le dijeron sobre su condición. “Voy a vencer a este cáncer, ya verás”, dijo aferrándose a la esperanza de salir de ese terrible calvario. Tenía sus manos en las mías asegurándome de que hablábamos de su relación con nuestro Creador. Le di todo el amor de nuestro Padre Celestial a través de palabras combinadas con súplicas. Por favor, ayúdame a encontrar un abogado, escuché al final de esa conversación dura y triste. Necesito prepararme por si acaso. Nunca perdió la esperanza de vencer esa enfermedad, ni siquiera por un segundo. No tenía palabras para aliviar su dolor. Solo le toqué la espalda con ternura. Estaba perpleja por su Fortaleza. Su marido llegó un poco más tarde, controlo sus emociones mientras hablábamos de vender su casa. Estaba tomando fotos al día siguiente y hablamos de los detalles de estos eventos. La vida puede cambiar en un momento.

Todavía recuerdo mostrarles casas, y el momento cuando llegamos a la que tenía los hermosos pinos que bordean el frente. Rápidamente exclamó: ¡Esta es! ¡Lo sé en mi corazón! Me recuerda a Puerto Rico, me hace sentir como en casa.

Ha pasado un año y estoy de vuelta en la casa. Todas sus decoraciones siguen ahí, sus fotos en la pared son un testigo silencioso del amor de la hermosa pareja. Llegué a ver a su hijo mayor; ha crecido tanto después de perder a su madre. El más joven se quedó en Puerto Rico con otros familiares.

Su madre estaba a su lado ayudándola en todo lo que necesitaba para el dolor y la comodidad. Se veía tan fuerte mientras estaba en presencia de su hija. Ahora yo sé de dónde sacó mi querida Shirly su coraje. Su marido estaba sin palabras, pero nunca se fue de su lado hasta que ella se fue para siempre.

Estuve hablando con la madre de Shirley, desconsolada recordando lo mucho que extraña a su hija. Sigo esperando sus llamadas, me decía. Solía llamarme a la misma hora todos los días. Esa fue a la misma hora cuando tomó su último suspiro, me había contado la odisea sobre aquella separación.

En la casa ahora veo unos paquetes. Recuerdos que su hijo se llevara con él de regreso a Puerto Rico. Necesita aferrarse a las cosas que le recuerdan a su madre. Fue extremadamente difícil controlar mis lágrimas cuando vi los muebles envueltos. Lloraron mucho esa noche, me dijeron. Todos recordábamos cómo se enamoró de los pinos ese feliz día cuando encontró su hogar. Los pinos me la recuerdan seguido. Tengo varios en el lugar donde vivo. Vuela alto mi Amazona. Tu memoria sigue con nosotros.