Abuela

El más grande honor que he podido recibir sale de los labios de seres tan maravillosos como mis nietos. Unos llevan en su sangre la mezcla de la raza latina por sus padres. Pero hay dos que llegaron por bendiciones que me ha dado la vida. Ellos también me dicen abuela con un acento tan hermoso como lo son ellos.

Me miran con tanto amor que derriten con sus lindos ojos mi corazón. Los amo a todos más según pasa el tiempo. Si es que eso es posible. Me honran cuando los traen de visita. Han estado mencionando a su abuela todo el día, me dicen sus padres. Hoy hemos estado jugando y compartiendo los eventos de la vida entre risas y planes para el futuro.

Cuando se van la casa queda impregnada de su olor. Se pueden ver las cosas que sacaron de su lugar y los platos que dejaron sobre la mesa del comedor. Como me gusta verlos compartir juntos en la mesa mientras degustan lo que encontraron en la alacena. Las huellas en el espejo declaran que en esta casa han estado los nietos más pequeños. Quisiera dejarlas y no limpiarlas porque ellas llenan toda mi alma.

No hay nada que me haga sentir más completa que tenerlos cerca y besar sus caritas mientras los atrapo en un abrazo. Son la extensión de mis dos hijos a quienes amo con todas mis ganas. La mayor está a punto de ser una adolescente mientras los dos más pequeños a penas están echando sus dientes. El segundo es un galán, con un corazón sin igual a jovencitos de su edad.

Me dan un soplo de vida cada vez que a mí se aproximan, me abrazan y me dan un beso en la mejilla. Abuela suena dulce como la miel en los labios de los más lindos nietos que a podido darme el universo.

HOY HUELE A COMINO

Me parece ver a mi abuela moliendo el comino con una botella de vidrio en la cocina de madera pegada a la casa que ya solo existe en mi memoria. Lo tostaba en la sartén, abría una bolsa de papel y se acomodaba en el piso para pasarle la botella por encima.

El aroma era peculiar y aún lo recuerdo con mucho cariño. Si bien nunca he tostado comino como mi abuelita siempre tengo en mi cocina. El comino tiene un sabor y un aroma distintivo y me recuerda los años de mi niñez que tanto añoro.

Mi abuelita era delgadita y ágil en sus pies. Ella trabajaba la finca con mi abuelo como si fuera otro obrero. Ellos siempre tenían una hoguera prendida para sacar carbón. Ese distintivo olor apenas lo recuerdo, pero no quedó en el olvido.

Lavaba la ropa en la quebrada mientras nosotros jugábamos brincando por las piedras y luego nos cocinaba un delicioso almuerzo que revivía hasta los muertos. No sé de dónde sacaba tanta fortaleza, lo cierto es nos dejó a todos su ejemplo.

Ella era huérfana y siempre le toco ganarse la vida. Debe ser por eso que trabajo incansablemente mientras criaba a mis tíos y a mi mamá que es la mayor.

Ahora pienso en su mirada siempre un tanto triste. Quizas por la soledad que vivió al no tener a su mamá y el nunca haber tenido una muñeca. Recuerdo que una vez le envié una después de irme al extranjero.

La casa quedo vacía y jamás volví a ella desde que partiste y dejaste solo al abuelo. Él tampoco pudo con la soledad y se fue a buscarte al cielo. Todavía veo la foto de la casa y me duele el corazón cuando fluyen recuerdos de las visitas que tanto disfrutábamos en familia.

Mi mejor confidente ella se llevó algo que le confesé sin jamás compartirlo con mi mamá. Cómplices hermosas son las abuelas que nos dan consejos mientras nos esconden los secretos. Me veo reflejada en el amor incondicional que siempre me brindó ahora que tengo mis propios nietos.

Gracias abuelita, guardo de ti y de mi abuelo los más lindos recuerdos. Se que trabajaste duro en la vida y que lo hiciste con amor. Un día cuando llegue la hora del rapto te reunirás con tu mamá que tanta falta te hizo.

Mis nietos me llaman abuela tal como te llamaba yo con amor. Hoy me parece sentir el olor a comino salir de la cocina de madera que tanto me recuerda a mi abuela Monina mientras preparo mi propia cena.