LOS PINOS DE SHIRLY

Una joven llena de determinación decidida a hacerse de un nombre poco después de llegar a este país que hizo su hogar. La vida en la Isla no era propicia para las oportunidades que necesitaba para tener éxito. El último huracán devastó nuestro terruño y, con terremotos todos los días no era el mejor lugar para construir un refugio para sus dos hijos adolescentes. Pensó que era más seguro para ellos, sin saber que pronto los dejaría huérfanos.

Ella y su esposo llegaron a la ciudad y comenzaron a trabajar largas horas mientras buscaban tiempo para explorar los alrededores en familia. Un día por recomendación de un cliente anterior me llamó con los deseos de su corazón. Me gustaría comprar una casa, dijo. ¿Puede guiarnos a través del proceso con el más mínimo estrés? Me emocionó conocerlos. A través de esa transacción desarrollamos una amistad que duró hasta el final de sus días.

La ayudé a encontrar un contratista para expandir su nuevo hogar. Él se dio cuenta de que ella no se veía bien de salud y la animó a llamarme. Me llamó enseguida. Recuerdo sus lágrimas cuando llegué a su lado. Me explicó lo que los médicos le dijeron sobre su condición. “Voy a vencer a este cáncer, ya verás”, dijo aferrándose a la esperanza de salir de ese terrible calvario. Tenía sus manos en las mías asegurándome de que hablábamos de su relación con nuestro Creador. Le di todo el amor de nuestro Padre Celestial a través de palabras combinadas con súplicas. Por favor, ayúdame a encontrar un abogado, escuché al final de esa conversación dura y triste. Necesito prepararme por si acaso. Nunca perdió la esperanza de vencer esa enfermedad, ni siquiera por un segundo. No tenía palabras para aliviar su dolor. Solo le toqué la espalda con ternura. Estaba perpleja por su Fortaleza. Su marido llegó un poco más tarde, controlo sus emociones mientras hablábamos de vender su casa. Estaba tomando fotos al día siguiente y hablamos de los detalles de estos eventos. La vida puede cambiar en un momento.

Todavía recuerdo mostrarles casas, y el momento cuando llegamos a la que tenía los hermosos pinos que bordean el frente. Rápidamente exclamó: ¡Esta es! ¡Lo sé en mi corazón! Me recuerda a Puerto Rico, me hace sentir como en casa.

Ha pasado un año y estoy de vuelta en la casa. Todas sus decoraciones siguen ahí, sus fotos en la pared son un testigo silencioso del amor de la hermosa pareja. Llegué a ver a su hijo mayor; ha crecido tanto después de perder a su madre. El más joven se quedó en Puerto Rico con otros familiares.

Su madre estaba a su lado ayudándola en todo lo que necesitaba para el dolor y la comodidad. Se veía tan fuerte mientras estaba en presencia de su hija. Ahora yo sé de dónde sacó mi querida Shirly su coraje. Su marido estaba sin palabras, pero nunca se fue de su lado hasta que ella se fue para siempre.

Estuve hablando con la madre de Shirley, desconsolada recordando lo mucho que extraña a su hija. Sigo esperando sus llamadas, me decía. Solía llamarme a la misma hora todos los días. Esa fue a la misma hora cuando tomó su último suspiro, me había contado la odisea sobre aquella separación.

En la casa ahora veo unos paquetes. Recuerdos que su hijo se llevara con él de regreso a Puerto Rico. Necesita aferrarse a las cosas que le recuerdan a su madre. Fue extremadamente difícil controlar mis lágrimas cuando vi los muebles envueltos. Lloraron mucho esa noche, me dijeron. Todos recordábamos cómo se enamoró de los pinos ese feliz día cuando encontró su hogar. Los pinos me la recuerdan seguido. Tengo varios en el lugar donde vivo. Vuela alto mi Amazona. Tu memoria sigue con nosotros.