Abuela

El más grande honor que he podido recibir sale de los labios de seres tan maravillosos como mis nietos. Unos llevan en su sangre la mezcla de la raza latina por sus padres. Pero hay dos que llegaron por bendiciones que me ha dado la vida. Ellos también me dicen abuela con un acento tan hermoso como lo son ellos.

Me miran con tanto amor que derriten con sus lindos ojos mi corazón. Los amo a todos más según pasa el tiempo. Si es que eso es posible. Me honran cuando los traen de visita. Han estado mencionando a su abuela todo el día, me dicen sus padres. Hoy hemos estado jugando y compartiendo los eventos de la vida entre risas y planes para el futuro.

Cuando se van la casa queda impregnada de su olor. Se pueden ver las cosas que sacaron de su lugar y los platos que dejaron sobre la mesa del comedor. Como me gusta verlos compartir juntos en la mesa mientras degustan lo que encontraron en la alacena. Las huellas en el espejo declaran que en esta casa han estado los nietos más pequeños. Quisiera dejarlas y no limpiarlas porque ellas llenan toda mi alma.

No hay nada que me haga sentir más completa que tenerlos cerca y besar sus caritas mientras los atrapo en un abrazo. Son la extensión de mis dos hijos a quienes amo con todas mis ganas. La mayor está a punto de ser una adolescente mientras los dos más pequeños a penas están echando sus dientes. El segundo es un galán, con un corazón sin igual a jovencitos de su edad.

Me dan un soplo de vida cada vez que a mí se aproximan, me abrazan y me dan un beso en la mejilla. Abuela suena dulce como la miel en los labios de los más lindos nietos que a podido darme el universo.