Some smiles and some tears

A restaurant owner in my barrio posted a video that transported me to the years I lived back home. He is the owner of a restaurant in the area I grew up. He and some neighbors prepared a caravan with Christmas music, loud horns, and even someone dressed as Santa. They jumped in their cars and went around greeting all the neighbors while wishing them a happy 2021.

The video made me tear up. Every year around the holiday season, I realize how much I miss Puerto Rico. I would have to get used to driving on the narrow roads, but it would be a matter of days. Today has been an especially gloomy day. The sun was not shining, and you could feel the sadness of staying inside the house.

It was not a good day for me; I had no drive and even lacked energy. Friends sent me videos of different activities during the day. I was not feeling like watching until I found this one showing the country roads of the neighborhood where I grew up.

I watched the video and even replayed it. I was trying to recognize the homes. I believe they passed by my father’s house as well. Maybe it was just my imagination because I miss it so much.

The restaurant owner is the grandson of the next-door farm owner. I want to believe he at least went by his grandfather’s house located after ours. The neighbor and his wife, just like my father, are long gone now, of course.

I envy those who stayed or went back home to make a living on my beautiful island. I know it will not happen to me. I made my life and have my husband and kids here, in one of the southern states.

It is great to see how festive is our people. They celebrate the end of a year that was hard for them. Not only Covid-19 was spreading quickly. They are also suffering terrible earthquakes all year. If that wasn’t enough, my fellow Puerto Ricans have not recuperated from hurricane Maria which devastates the island.

Many had to flee the country seeking better opportunities. Many went back as soon as they could. I am happy to see them celebrating in peace and harmony. They find strength because they have each other to overcome any obstacle.

A ti Puerto Rico

Es temprano en la mañana, no se oye ningún ruido ni siquiera de los grillos del país donde vivo. Miro por la ventana y solo veo árboles secos, las hojas de las ramas todas ya se cayeron. La nostalgia invade mi alma mientras pienso en mi patria, mi pueblo, mi barrio y mi gente que despertaron como yo, pero en un suelo diferente.

Yo veo los relatos contundentes donde describen mis paisanos que viven la mejor vida gozándose los cerros, la llanura y las colinas del suelo de los boricuas. Siento un deseo inmenso de viajar y compartir la época Navideña que ya está para venir. Nada se compara con la forma peculiar que se celebra la Navidad en nuestra hermosa patria. En el campo o la ciudad parrandas no faltarán, en las casas de los vecinos se preparan para recibir la multitud con bombos y platillos.

Que no me aqueje la pena, ni la tristeza, tampoco el desconsuelo de no poder estar en el suelo donde crecí y muchos años compartí las tradiciones que a mi tanto me hacen falta. Mi mente vive soñando ver de nuevo el verdor de las lomas y oír el coquí cantar al son de los riachuelos mientras se preparan aguinaldos para en la noche salir a celebrar al compás de la guitarra, el güiro y el cuatro.

Déjame Señor que un día pueda mostrarles a mis hijos y a mis nietos las cuitas que con anhelo abrazan mi alma esta mañana donde hace un frío diferente al de mi pueblo en San Lorenzo. Nadie puede entender lo que se siente estar lejos a menos que también hayas nacido en la cuna bendecida donde nacimos los puertorriqueños.

A ti Puerto Rico te extraño especialmente este año donde me hubiera gustado con mi gente compartir. Aleja de este mundo las razones que nos separan y el virus que se vaya, para que podamos abrazarnos sin miedo a contagiarnos de esta maldita plaga.

Frank Miranda, Edificador de Sueños

Frank Miranda

Conoce a la persona que dedicó su habilidad y horas interminables para hacer mi sueño de escribir libros una realidad. Frank es mi editor, amigo y compatriota. Aunque dejó a Puerto Rico a temprana edad nos unen los recuerdos del campo, la hermosura de las praderas y los ríos, pero sobre todo el amor a nuestra gente y las historias que quedaron grabadas para siempre en nuestra mente. Juntos recordamos estas historias que se hacen vivas mientras compartimos la escritura de mis libros: La Artista y el Guionista y El Fogón de Ruby. Le debo a Frank toda mi gratitud.

Esto nos dice de sus experiencias:

La motivación de escribir mi primer libro es causada por la pérdida de mi idioma natal cuando emigré a los Estados Unidos en mi juventud. Estar fuera de mi país relegaba mi idioma natal a segundo plano. Apenas tenía la oportunidad de practicar y desarrollar mi idioma español con otros hispanoparlantes en conversaciones formales. El deseo de no perder mis raíces me llevaron a ser un estudioso de la gramática. Cuando llegué a adulto realicé que bajo el condicionamiento del idioma inglés aprendería mucho más y la vida sería más fácil.

El deseo de escribir mi primer libro surgió mediante las vivencias adquiridas a través de la milicia. Todos los departamentos asignados tenían la necesidad de escribir informes. Al escribir informes desarrolle el amor por la escritura. Combiné mi deseo de mantener mis raíces con la necesidad de aprender el idioma inglés que tanto necesitaba. La necesidad de completar estos informes en una lengua que aprendí cuando ya era un adulto me llevó a tratar de ser un experto en este idioma que era vital para mi desarrollo profesional.

A la corta edad de dieciséis años dejé mi patria, Puerto Rico. Mi niñez se desarrolló en el seno de una familia incompleta. LLegué a mi juventud sin grandes eventos excepto que dejé mi isla a la cual nunca he regresado para quedarme. Era una ayuda para mi abuela y la familia más cercana haciendo los mandados a la tienda mientras aprovechaba a correr mi bicicleta.
La escuela no era lo que más me llamaba la atención por lo cual no terminó como hubiera querido. Eso no me impidió perseguir mis sueños.

La falta del calor paternal y maternal me llevó a ser un tanto inseguro y humilde. Desde pequeño valoré el amor incondicional que mi abuela me brindaba. Este amor moldeó mi carácter y he llegado a ser una persona con alto nivel de desprendimiento.  Ahora disfruto llevar a otros a que sueñen como yo lo hice alguna vez. Con la oportunidad de ayudar a otros me esforzaron enriquecer mi estilo y el alcance del léxico para dominar el vocabulario. Esto me empuja a estar inmerso en una versatilidad de proyectos literarios.

Frank Miranda es un seudónimo el cual creó para expandir sus proyectos literarios. Él ha escrito libros en diversos temas. Sus mayores pasiones son el deporte, estudio de la novela y la lectura en una variedad de sujetos. Ya sintiéndose realizado ha puesto a la disposición de algunos afortunados como yo, sus destrezas de editor. El constantemente te exhorta a que edites tu propio trabajo conforme a la narrativa con un estilo sencillo, fácil, para que lectores de todos los niveles lo puedan entender.

Gracias por el tiempo, dedicación y el esmero que has puesto en ayudarme a soñar mientras estaba despierta. Él descubrió en mi habilidad que yo no sabía que poseía.

Corazón Samaritano

EN VANO TE ESCONDES

Alguna vez todos tuvimos una idea errónea de la definición de la felicidad. No la busques mientras el tiempo pasa y ella no llega.

¡Un día en las riberas del rio del que solo yo me acuerdo!


Esperé por ti hasta que un día se esfumó la esperanza de que llegaras a mi vida. Te anhelaba desde que entendí que das color a la vida, pero pronto realice que eras solo un espejismo, un sueño en mi cabeza llena de ideales perfeccionistas.

No estabas en la soledad y los juegos de niña. Corrí tras de ti por caminos y veredas angostos en las llanuras y las bajadas del campo. Pero no di contigo. Solo me consolaban el trino de los pajaritos que parecían haber tenido el honor de tu presencia.

Me refugié en los libros y con la imaginación viajé por países desconocidos buscándote. Había huellas de tu estadía, pero no la dirección a la que te dirigías, había llegado tarde una vez más a tu encuentro. Crucé océanos hasta el viejo mundo, lenguas que nunca habían oído y sonrisas que marcaban tu esplendor me daban la esperanza de que un día también serías mía.

Estuve buscándote en los brazos del amor, pero ellos nunca saciaron la definición que mi mente guarda de ti. Te he idealizado quizás. Esos encuentros hicieron más profundo mi dolor y la necesidad de que llegaras a mi corazón. Aquellos momentos me provocaron una terrible desolación, vergüenza y depresión. 

Un día te busqué en la familia que tenía, pero estaban muy ocupados para compartir lo que tú les habías regalado. Miraba sus rostros llenos de ti mientras compartían cada día. Me provocaba celos su complicidad, entonces una vez más me llenó la soledad, el dolor y la confusión. Parece que no tenían de ti lo suficiente para convidarme al delicioso banquete que tú les proveías.  ¿Acaso no había lugar para que me invitaran a degustar de tus manjares? 

Se acerca el ocaso de mi vida y te busco en la pintura, la escritura, los pocos amigos y la vida que escogió nuestro Creador. Por alguna razón  nada parece ser suficiente, sigo en vela cada noche a ver si apareces de repente. 

Te busco en la divinidad y aunque sé que ahí tampoco estás, me lleno de gozo. Recién entendí que tú solo duras muy poco. Desapareces de repente cuando la realidad de la vida te quita la careta y te muestra tal cual eres. Efímera.

Eres pasajera y confundes a los que te buscan dejándolos con promesas incumplidas. La realidad de tu propósito en nuestras vidas nada tiene que ver con el sueño que de ti forjamos. Eres como el vapor de la mañana que dura hasta que la luz del sol la acaricia. Frágil y mezquina. Solo compartes con un grupo selecto.

Ya entendí que solo el gozo que viene de Dios nos da una esperanza que perdura
Ya no te busco, no sigas escondiéndote en vano, FELICIDAD.❤️

Espera en Dios y en su tiempo perfecto.

I miss you Puerto Rico

Recuerdo la primera vez que viajé a mi país en un crucero. Nunca había visto este lado del Castillo San Felipe del Morro. La verdad es que no visitaba mucho desde que mi padre falleció en 1993 y mi madre vino a vivir conmigo. Esta escena me rompió el corazón, me alejaba nuevamente de mi país. Sentí un profundo dolor. No tener la opción de vivir en mi país es difícil. Extraño disfrutar la época navideña con mi familia y los amigos entre otras cosas. No importa cuánto amo la ciudad, la gente y los lugares bonitos donde vivo actualmente, no puedo olvidar el peculiar verdor de las colinas de mi país. Te amaré por siempre Puerto Rico ♥

I remember the first time I cruised to my country. The truth is that I was not visiting much since my father died in 1993, and my mother came to live with me. I had never seen this side of the El Castillo San Felipe del Morro. This view broke my heart. I was leaving my country again. It hurt me deeply. Not being able to live in my country is hard. I miss spending the holidays with my family and friends, among other things. No matter how much I love the people and the pretty places of the city I live in now, I cannot forget the peculiar greenery of the hills in my country. I will love you forever, Puerto Rico ♥

A mi hermano

Por qué se van tan pronto aquellos que tanto amamos como mi hermano. Dejó un gran vacío en el corazón mío, de mis padres, y mis hermanos. Todos nos unimos aquel día de tu entierro a llorar tu partida. Los vecinos estaban desconsolados mientras de la casa salíamos a tu nueva morada.

Se quedaron incompletas las metas que un día todos forjamos mientras comíamos reunidos en la mesa durante la cena. Tus planes, tu futuro y tus sueños se realizarán en la presencia de quien te escogió desde el principio de la creación.

Aquel caballo también sintió tu partida y un día se tiró de lo alto del solar a la carretera como si quisiera volar contigo al lugar donde te llevo tu destino.

Sentimos tu ausencia cuando las historietas de niños contamos y no estás para relatar lo que se nos ha olvidado, pues éramos más chicos que tú.

Recuerdos de cuando salíamos de casería bajando por el cercado dónde está la quebrada ya son cosas que quedaron en el pasado pero jamás olvidados.

Del palo de maricao y aquel columpio dónde nos mecías solo queda el recuerdo. Fueron momentos de risas y griterías que atesoramos en nuestro corazón.

Ya no podremos celebrar contigo tus cumpleaños porque apenas a los veinte años el Señor te llevó a su regazo. No sentimos celos de ti porque sabemos que un día en el mismo lugar todos nos vamos a reunir. Volveremos a ser la familia unida y feliz como cuando todavía estabas con nosotros.

En mi memoria queda viva la imagen de aquel joven con apariencia de luchador. En ti nunca se miró que aquella condición te provocaba cansancio y frustración. No se miraba en ti reseña de que alguna enfermedad se había hecho dueña de tu cuerpo. Que bueno recordarte de esa manera.

No podremos celebrar contigo tu boda vistiendo las mejores galas. Tampoco pudiste usar el pantalón blanco aquel día, en la boda de la vecina, dónde todos lloraron tu partida. Ese sábado una nube cubrió el barrio. Ese día le recordará a la vecina no solo la fecha de su aniversario pero también de tu partida.

A penas me enteré de que esa mañana ella y su hermana, mi mejor amiga, te preguntaron si estarías presente y le gritaste “claro que si allí estaré”, eso no se les ha borrado de la mente.

Algunos amigos con los que creciste también se marcharon a acompañarte. Ya no estás solo, también están contigo ahora nuestros otros hermanos, tu abuela, tu papá, tu madre, algunos primos, tíos y nuestro amado sobrino. Dile a ellos que también los amamos y los recordamos.

Entre los que quedamos apenas mencionamos tu nombre en las conversaciones por miedo a sufrir. Recientemente a una de las hermanas se le escapó de repente, solo una vez bastó y cambiamos la conversación. Ya ves, aunque hayan pasado más de cuarenta años todavía no encontramos como reponernos de tu partida.

Nadie remplazará el vacío que dejaste en el Barrio. No te dio el tiempo para llegar a los Estados como lo soñabas, pero sabemos que nada se compara con la gran ciudad que te esperaba.

Fue un sábado gris el día que en los brazos de quien te engendró tomaste el último suspiro. La casa se llenó de lágrimas y desconsuelo. Sufrieron todos los que te conocían.

Suelo mirar tu retrato para que tu imagen siga viva en mí, pero tu voz ya se escapa de mi memoria, aunque trate de recordarla con todas mis ganas.

No podemos contar juntos las historias de niños traviesos que jugaban en la quebrada o en las talas, pero en nuestra mente sigue intacto el recuerdo de aquel hermano que ya no está con nosotros.

Vivimos con la esperanza de un día volverte a ver. Amamos tu recuerdo querido hermano. Hasta siempre.

WHAT IF…

One of my favorite movies is Letters to Juliet. A young aspiring writer visits Verona, Italy, for a pre-honeymoon with her chef fiancé Victor. He is more interested in the Asiago cheese and old recipes for his soon to open restaurant than spending time with his girlfriend, Sophie. Sophie discovers that thousands, letters to Juliet, were left in the courtyard of Verona. She accidentally finds a letter that has been stuck inside a brick wall since 1957 from Claire Smith to her long-lost love Lorenzo Bartolini. Sophie answers the letter and, you guessed it, Claire immediately travels to Verona with her grandson to look for her long-lost love. By now, you may be wondering what happened. I do not want to spoil the end of the story, so watch the movie. You will not be disappointed.

Here is where the, what if, comes to play. We all have those what-if moments in our minds from time to time. What if I had married that handsome and charming prince? What if I had stayed in college? What if moments can be many, and they will go unanswered. We cannot undo life. Any guess will only be speculative. Life is like the beautiful scenery someone painted on what is now a thousand-piece jigsaw puzzle. One-piece missing will render an incomplete view of the masterpiece you worked to assemble for hours, days, or weeks as time has allowed you. That masterpiece will look different, but it will still be beautiful. Hang in there, I promise you, there is a new scenery you can paint on an empty canvas yourself. What if I had stayed back in my country to finish my degree? What if?

What if, is often transferred to night dreams of my younger years, when my life was full of different possibilities. What if, brings some sadness at times, especially in those moments when life was unbalanced. It is inevitable to reflect on your life choices and the consequences of those decisions you made along the way, but nothing, lasts forever and, soon, joy is back. Life is smiling at you again and, What if, go away, at least for a while. Our lives builts on the What if.

What if I had not made that turn in high school? What if I had not left my country? What if, can be a little sad but not when I can see so much happiness and new opportunities in front of me. I made it! Live in a beautiful. I live in a gorgeous town, in a beautiful house. I have a good husband, a beautiful family, two grown, successful sons, and six beautiful grand-kids. I have a twenty-one years career, the ability and freedom to write two books, and the desire and time to share my life experiences with you through this blog. Embracing life will allow you to develop new strategies and goals while expanding your search. No for, what if, but for “what is” next in your life.

Happy searching and happy journey, my friends. What if you share your thoughts with me? I would love to read them.

What if…we meet here!

Recuerdos de mi Isla

Vivimos de los recuerdos lindos que flotan en nuestra mente acerca de la patria, nuestras costumbres y nuestra gente. Es gracioso ver cómo una simple foto de un rancho o una tala de maíz en una página de internet es todo lo que se necesita para que la familia y los vecinos comiencen a compartir sus propios recuerdos. Hoy unos volvieron al barrio después de largos años fuera, otros nos hemos quedado donde nos envió la milicia, la vida o el destino. Todo cambia con el tiempo y aún más cuando has estado alejado sin ser parte de esos cambios. Ya van a ser 31 años desde que dejé mi Isla y es increíble la transformación que ha sufrido. Unas transformaciones son positivas y como es de esperar, otras no lo son. No hablo solo de la infraestructura que por cierto, es increíblemente diferente para mí que no visito a menudo. Todavía no construyen el mentado puente del que todos bromeaban cuando estábamos chicos y lo que según decíamos facilitaría los viajes a casa los fines de semana para los que se habían ido. Yo me fui a los 27 años, tuve la oportunidad de conocer muchas áreas en los pueblos cerca y al otro lado de la Isla, pero hoy me es muy difícil manejar y encontrar las calles y los puentes nuevos que facilitan la transportación.

Mi Isla, Puerto Rico, tiene un verdor que no he encontrado en ninguna otra de las que he visitado en el Caribe. He tenido la oportunidad de estar en varias mientras disfrutaba de algunos cruceros. No si es nostalgia, amor o añoranza por estar en el suelo que me vio nacer lo que hace la diferencia. Al presenciar ese sol caliente y esas montañas hermosas a lo lejos me embriaga una paz y unos deseos inmensos de nunca más separarme de ella.

Si a toda esta belleza de la naturaleza le añades unas alcapurrias en Piñones, lechón asado en Isla Verde, pastelillos de Chapín tanto en Naguabo como en Isabela, y camarones al ajillo en Joyuda, en fin, no terminaría hoy de mencionar tanta delicia.

—¿Cómo te sientes tú? —me pregunto mientras escribo estas letras.

—¿Qué trae a tu memoria tanta hermosura y tanta delicia?

Cambiaron las calles y quizás nos tome un tiempo y hasta un mapa para encontrar nuestro norte, pero jamás para sentirnos en casa en nuestra hermosa patria. Si tienes mi misma suerte tendrás una amiga o amigo que te vaya a buscar al puerto o al aeropuerto y te carreteé por la isla mientras paras por unas horas, unos días o una semana como fue mi última estadía.  Hay cosas que nunca cambian y es el amor incondicional de aquellas viejas amistades con las que creciste, aunque la mayor parte de los vecinos ahora son los niños que crecieron y forjaron sus propias familias.

Cuéntame de donde son tus memorias y cuáles sentimientos se manifiestan en tu corazón al compartir este texto.

http://www.corazonsamaritano.com

About me

I have the desire to share stories. I believe that not sharing experiences in love, family, or business was a waste of years of knowledge and preparation. The moment is finally here. I found someone to encourage me and, I got started. Everything has its own perfect time. Come share with me your experiences. We can learn from each other. I will consider you as one of my good friends.