UNA CITA DEBAJO DEL MANGO

Estaba llena de estrellas aquella noche cuando oí tu voz después de tanto tiempo. Es la primera vez que hablamos sin tener pena o preocupación. En un torbellino de pensamientos he encontrado tu sonrisa. Llegaste de repente y te fuiste de igual manera dejándome un escalofrío que me estremece hasta lo más profundo de mis raíces. No viniste para quedarte conmigo por un tiempo indefinido. Apenas puedo controlar la respiración. Mi corazón corre tan acelerado como si estuviera corriendo tras el viento sin poder alcanzarlo.

Así fue nuestro destino.

Tus palabras llegan a mí como un bálsamo de aliento. Apareciste justo en el momento donde más lo necesitaba. ¿Acaso esta cita fue concertada en la distancia del tiempo que, en vez de continuar alejándonos, nos acercaban? Respondes con sorpresa cuando te pregunto del pasado que quedó en nuestras primeras primaveras. ¿Eres aquel amor que había esperado por tantos años, o serás la ilusión de la joven quinceañera?

Hoy me cubre los ojos la inocencia, aunque ya tenga más experiencia. El deseo que en mi alma guardaba me hace idealizar la esperanza de lo que jamás será una realidad. Cuando deseamos volver a ver a quien una vez tanto amamos nos olvidamos de las piedras que nos pueden causar tropiezos peligrosos. Queremos dejar que el destino se encargue del mañana que hoy pareciera ser perfecto.

Que esta noche corran torrentes de recuerdos en nuestras miradas fijas al alma. ¿Eres tú mi amado que me trajo la vida para que nos diéramos por fin la última despedida? No sabía que volvería a verme en tu sonrisa o te hubiera esperado otros mil años con mucha más alegría. No puedo con la duda, ni la inseguridad. Hoy quiero desbordar este amor de antaño que una vez me consumió con tristeza y desolación. Hoy una vez más nublas mi razón.

Yo, continué recordándote al pasar de los años y no lo sabías. Te amaré, aunque una vez más sea corta tu estadía. Volvió a jugar con nosotros el tiempo.

Dejaste este mundo que te empañó la alegría del nacimiento de tu pequeño. Admiro que no permitiste que la sentencia con la que llegó determinara el tiempo que lo disfrutaste y lo mimaste con el más grande amor. Hoy te fuiste en su búsqueda porque el dolor de no tenerlo superó lo que podía resistir tu frágil corazón.

Descansa en su compañía hasta aquel día que todos podamos disfrutar sin penas, sin dolor y sin amarguras lo que te negó esta vida. Hoy los dos están completos en la presencia de tus padres que tanto añorabas. Estarás siempre en mi corazón Deli, sigo esperando el día que nos veamos debajo del árbol de mango.

EN VANO TE ESCONDES

Alguna vez todos tuvimos una idea errónea de la definición de la felicidad. No la busques mientras el tiempo pasa y ella no llega.

¡Un día en las riberas del rio del que solo yo me acuerdo!


Esperé por ti hasta que un día se esfumó la esperanza de que llegaras a mi vida. Te anhelaba desde que entendí que das color a la vida, pero pronto realice que eras solo un espejismo, un sueño en mi cabeza llena de ideales perfeccionistas.

No estabas en la soledad y los juegos de niña. Corrí tras de ti por caminos y veredas angostos en las llanuras y las bajadas del campo. Pero no di contigo. Solo me consolaban el trino de los pajaritos que parecían haber tenido el honor de tu presencia.

Me refugié en los libros y con la imaginación viajé por países desconocidos buscándote. Había huellas de tu estadía, pero no la dirección a la que te dirigías, había llegado tarde una vez más a tu encuentro. Crucé océanos hasta el viejo mundo, lenguas que nunca habían oído y sonrisas que marcaban tu esplendor me daban la esperanza de que un día también serías mía.

Estuve buscándote en los brazos del amor, pero ellos nunca saciaron la definición que mi mente guarda de ti. Te he idealizado quizás. Esos encuentros hicieron más profundo mi dolor y la necesidad de que llegaras a mi corazón. Aquellos momentos me provocaron una terrible desolación, vergüenza y depresión. 

Un día te busqué en la familia que tenía, pero estaban muy ocupados para compartir lo que tú les habías regalado. Miraba sus rostros llenos de ti mientras compartían cada día. Me provocaba celos su complicidad, entonces una vez más me llenó la soledad, el dolor y la confusión. Parece que no tenían de ti lo suficiente para convidarme al delicioso banquete que tú les proveías.  ¿Acaso no había lugar para que me invitaran a degustar de tus manjares? 

Se acerca el ocaso de mi vida y te busco en la pintura, la escritura, los pocos amigos y la vida que escogió nuestro Creador. Por alguna razón  nada parece ser suficiente, sigo en vela cada noche a ver si apareces de repente. 

Te busco en la divinidad y aunque sé que ahí tampoco estás, me lleno de gozo. Recién entendí que tú solo duras muy poco. Desapareces de repente cuando la realidad de la vida te quita la careta y te muestra tal cual eres. Efímera.

Eres pasajera y confundes a los que te buscan dejándolos con promesas incumplidas. La realidad de tu propósito en nuestras vidas nada tiene que ver con el sueño que de ti forjamos. Eres como el vapor de la mañana que dura hasta que la luz del sol la acaricia. Frágil y mezquina. Solo compartes con un grupo selecto.

Ya entendí que solo el gozo que viene de Dios nos da una esperanza que perdura
Ya no te busco, no sigas escondiéndote en vano, FELICIDAD.❤️

Espera en Dios y en su tiempo perfecto.

Quizás fue mi culpa

Hoy me siento aquí con una copa de vino a pensar en el pasado que fue en esencia nuestro destino. Así es la vida y no hay que cuestionarla. Las decisiones del pasado nos persiguen y no es en vano lo que dejamos a un lado.

Fue todo un aprendizaje de vida que lamentamos haya llegado con tanta fatiga. En los recuerdos del ayer todavía yo puedo ver el amor con el que siempre desempeñaste tu papel de padre y esposo amoroso. Quizás fue la ignorancia o es el deseo de encontrar a quien poder culpar. Hoy no importa ya, el resultado sigue siendo el mismo.

La reestructuración de la familia dejo huellas en los hijos. Igual nos afectó cuando descubrimos más tarde que fueron terribles desatinos. La relación no llegó con un manual, ni tampoco con un compás para ayudarnos a seguir la dirección que debimos tomar. Si hubiera sido tan fácil quizás estas líneas otro color mostrarían en vez de gris y sombrío, así es como se siente el corazón mío cuando comienzo a recordar.

Vale recalcar que de los once años todavía queda la semilla que germinó en los seres que más amamos, ellas se multiplicaron para darnos aún más consuelo de lo que fue solo un anhelo. Le agradezco a la vida las experiencias vividas y la oportunidad que nos brindaste cuando del suelo dónde nacimos nos sacaste a conocer el extranjero.

Hoy lo más posible es que a ti te debemos muchos de nuestros logros. Nunca me cansaré de reconocer el papel que desempeñaste y las metas que alcanzaste mientras nos brindabas un futuro sólido. Tú iniciaste la marcha de nuestras vidas a la oportunidad prometida en la tierra dónde nos plantaste. Siento regocijo al pensar que a nuestro lado todavía estás y que compartimos él cuidando de los retoños que tanto amamos.

Creceremos y nos haremos viejos cuidando a nuestros nietos. Viviremos con los lindos recuerdos que labramos un día y quedaron en la memoria de nuestros hijos. Gracias por tu amor y tu apoyo incondicional con el que todavía puedo contar. Eres parte importante de mi vida y aunque seguido no te lo diga sé que sabes que vivo con pesar pero más aún con un infinito agradecimiento.

Que Dios siempre guarde las memorias que en un tiempo forjamos como familia en un suelo que muchos solo conocen por cuentos. Mis hijos son vivo ejemplo del honor con el que serviste a tu patria y a tu bandera. Ellos hoy son quienes son porque de ti heredaron la esencia de servir a su país y a la ciudad que los ha visto crecer en hombres de bien. Estamos orgullosos de tus logros desde siempre hasta el fin de nuestra existencia.

Deseamos que continúes con nosotros por años venideros con salud y con las ganas de ver la familia crecer. Hoy entiendo que el destino se forjó con dolor y a pesar de las complicaciones todos salimos triunfantes de los embates que nos esperaban al llegar a esta ciudad. Hoy nuestro nombre es de honra y los que conocen nuestra historia son amigos que nunca se alejan.

Lo logramos, aunque no estemos juntos tampoco estamos totalmente separados. El cariño es un lazo que unió nuestras vidas y los embates solo fueron parte de lecciones aprendidas. Seguimos en comunicación deseándonos a cada uno lo mejor y disfrutando nuestra familia.