NUESTRO PEQUEÑ0

“Nada dura para siempre” , decimos a menudo cuando estamos bajo estrés. Me alegro de que sea cierto incluso cuando la frase suena como un cliché.

¿Habrías imaginado que la difícil situación se convertiría en una bendición cuando las lágrimas cubrieron tus ojos y estuviste a punto de perder la razón?

Pensamientos de confusión, sentimientos de tristeza y profunda depresión sustituyeron a la celebración. Ya era doloroso; no era necesario avivar las llamas. Se hizo casi insoportable.

Noches de dolor y muchas oraciones nos dieron la esperanza de un resultado victorioso. Un alma tierna abre los ojos al sol por primera vez, pero era demasiado fuerte su esplendor.

Me alegro de que hoy seas fuerte, tu rostro ahora está cubierto por una sonrisa ya no hay señales de dolor. Alabo a Dios porque la frase no es solo un cliché sino que este año se se convirtió en nuestra realidad.

Pronto celebraremos el día en que viniste a este mundo para completar nuestra familia. Te quiero más cada día. Te pareces a tu padre y a tu abuelo cuando tenían tu edad, aunque tu pelo es rojizo. Sigue creciendo sano, pequeño, lo mejor de ti está por venir.

Vigilaremos cada paso que des y te cubriremos con un manto de amor y oraciones que durarán para la eternidad. Te queremos con todo nuestro corazón.

Eres una prueba de que las promesas de Dios son sí y amén. El Señor convierte nuestra tristeza en danza y nuestra prueba en triunfo.

EN VANO TE ESCONDES

Alguna vez todos tuvimos una idea errónea de la definición de la felicidad. No la busques mientras el tiempo pasa y ella no llega.

¡Un día en las riberas del rio del que solo yo me acuerdo!


Esperé por ti hasta que un día se esfumó la esperanza de que llegaras a mi vida. Te anhelaba desde que entendí que das color a la vida, pero pronto realice que eras solo un espejismo, un sueño en mi cabeza llena de ideales perfeccionistas.

No estabas en la soledad y los juegos de niña. Corrí tras de ti por caminos y veredas angostos en las llanuras y las bajadas del campo. Pero no di contigo. Solo me consolaban el trino de los pajaritos que parecían haber tenido el honor de tu presencia.

Me refugié en los libros y con la imaginación viajé por países desconocidos buscándote. Había huellas de tu estadía, pero no la dirección a la que te dirigías, había llegado tarde una vez más a tu encuentro. Crucé océanos hasta el viejo mundo, lenguas que nunca habían oído y sonrisas que marcaban tu esplendor me daban la esperanza de que un día también serías mía.

Estuve buscándote en los brazos del amor, pero ellos nunca saciaron la definición que mi mente guarda de ti. Te he idealizado quizás. Esos encuentros hicieron más profundo mi dolor y la necesidad de que llegaras a mi corazón. Aquellos momentos me provocaron una terrible desolación, vergüenza y depresión. 

Un día te busqué en la familia que tenía, pero estaban muy ocupados para compartir lo que tú les habías regalado. Miraba sus rostros llenos de ti mientras compartían cada día. Me provocaba celos su complicidad, entonces una vez más me llenó la soledad, el dolor y la confusión. Parece que no tenían de ti lo suficiente para convidarme al delicioso banquete que tú les proveías.  ¿Acaso no había lugar para que me invitaran a degustar de tus manjares? 

Se acerca el ocaso de mi vida y te busco en la pintura, la escritura, los pocos amigos y la vida que escogió nuestro Creador. Por alguna razón  nada parece ser suficiente, sigo en vela cada noche a ver si apareces de repente. 

Te busco en la divinidad y aunque sé que ahí tampoco estás, me lleno de gozo. Recién entendí que tú solo duras muy poco. Desapareces de repente cuando la realidad de la vida te quita la careta y te muestra tal cual eres. Efímera.

Eres pasajera y confundes a los que te buscan dejándolos con promesas incumplidas. La realidad de tu propósito en nuestras vidas nada tiene que ver con el sueño que de ti forjamos. Eres como el vapor de la mañana que dura hasta que la luz del sol la acaricia. Frágil y mezquina. Solo compartes con un grupo selecto.

Ya entendí que solo el gozo que viene de Dios nos da una esperanza que perdura
Ya no te busco, no sigas escondiéndote en vano, FELICIDAD.❤️

Espera en Dios y en su tiempo perfecto.

CARTA ABIERTA A MI MADRE

Mi hermosa madre

Hola, mami:

Aunque estoy escribiéndote a ti madre no puedo comenzar esta carta sin antes agradecer a Dios por su amor y su favor. Cuando el Señor escogió el vientre de una hermosa y excepcional mujer como tú para ser mi madre me prueba lo importante que soy para él desde el principio de mi vida.

Comenzaste tus responsabilidades en la vida a temprana edad y como muchos de nosotros tuviste tu parte de contratiempos. Lo más importante es que nunca te rendiste. Hiciste lo mejor que pudiste con los recursos limitados que poseías cuando tenías poco más de veinte años. Me duele recordar contigo todas las partes duras que viviste. En la memoria veo la imagen de tu rostro cansado por las faenas del día. Tenías la responsabilidad de una familia que heredaste por matrimonio, también a mi hermano y a mí cuando tú misma eras casi una niña. No solo te las arreglas para mantener la casa limpia, la cena lista para la gran familia y los trabajadores agrícolas, te aseguraste de que nos mantuviéramos bien vestidos y con zapatos mientras jugamos para que no nos lastimáramos (bueno, muchos de nosotros lo hicimos de todos modos). Pueden ser cosas pequeñas y lo que se espera de una madre, algunos lo darán por sentado. Eso es triste. Fuimos privilegiados de que te quedaras y no nos dejaras. Era demasiada responsabilidad y muy difícil.

Recuerdo que te arrepentiste de las primeras decisiones erróneas que tomates antes de que llegáramos a esta nueva familia. ¡Cuanto lloraste madre! Sé que hubo controversias a tu llegada. Los más de treinta años al lado de mi padre de crianza antes que partiera a mejor vida dieron testimonio a los que dudaban de tu capacidad para mantener este hogar. Admiro tu fortaleza y tu entrega. Te elogio por no amargarte nunca y por la amistad que cultivaste con los vecinos a quien todos llegamos a amar profundamente. Nunca te escuché quejarte ni difundir rumores. Estoy muy orgullosa de ser tu hija.

Tenemos tantos recuerdos desde la infancia hasta hoy. Sí, tengo la suerte de tenerte todavía en mi vida. Sigues siendo tan hermosa como siempre a los 82 años, mente clara, voluntad fuerte, siempre luciendo elegante y manteniendo tu hogar limpio y ordenado como es tu costumbre.

Entre las cosas que a veces recordamos cuando conversamos están los viajes a la ciudad y tus negociaciones con el dependiente de la tienda, es muy divertido. Puede que yo haya dominado o no ese arte. ¡Debo reír ahora!

La hora del té, era un ritual entre nosotras. Lo extraño todas las noches ahora que vives en otra parte del país. Comparto este ritual con mi nieta y espero que ella lo haga con su hija si Dios le da esa bendición.  Me provoca placer llamarte cuando estoy tomando café y té oigo dar pasos presurosos para hacerte una taza. Hay cosas que todavía podemos compartir pese a la distancia.

Gracias por ayudarme a criar a mi hijo mayor cuando yo estaba muy joven para saber lo que hacía y estaba sola. Tuve la oportunidad de inscribirme en la universidad porque dejaste de trabajar para atender las necesidades del bebé. También viniste corriendo en mi ayuda durante diferentes momentos en mi vida cuando más te necesitaba. Lo aprecio, nunca lo olvidaré madre mía.

Mis hijos crecieron contigo a su lado. Son tan bendecidos como yo. Resultaron excelentes jóvenes que se convirtieron en hombres de bien. Sé que también te debo parte de sus éxitos. Ellos también te aman y aprecian. A través de ti aprendieron lo que es ser un guerrero y conquistar un puesto en la vida. Los dos han tenido una gran carrera y sus propios hijos. El mayor se acaba de retirar. Sé que te hacen sentir orgullosa. Tuvimos éxito en la vida porque tenemos un ejemplo en ti. Nunca retrocedes, aunque la vida te trató duro muchas veces.

Hay tanto que puedo decir, pero, por acortar el tiempo, mencionaré una cosa más. Todavía tengo el crucifijo de oro que me regalaste, símbolo de la fe que compartimos y del Señor al que servimos. ¿Recuerdas haber escuchado esta canción juntas? Publicaré el enlace aquí para que otros la escuchen.

Te amo mami, gracias por todo lo que has hecho por nosotros. Oro mucho para que todos puedan reconocer y apreciar todo tu esfuerzo y perdonarte por los errores y algunas decisiones que tomaste en la vida. Te faltó ayuda, madurez y simplemente no tuviste otra opción. No somos quienes, para juzgarte, todos hemos cometido errores a lo largo del camino.

Todo es ordenado por Dios, debemos labrar el destino con recursos a veces limitados como te sucedió a ti. Estás perdonada, Él limpió tu vida, eres una nueva criatura, creada a Su imagen. Él te ama tanto que ha preservado tu vida para que puedas ser completamente feliz, realizada, amada, atesorada y apoyada. Hoy no te falta nada, Él te provee toda tus necesidades y tus gustos. Plantaste la semilla y ahora ves los frutos de tu trabajo. Te bendigo con una vida larga y mucha salud para el resto de tus días. Te amo mami. ❤️

Memorias nuestras mom